No dejes que la soledad nunca te haga elegir los brazos equivocados.
Atrévete a caminar, aunque sea descalzo, a sonreír aunque no tengas motivos y ayudar a otros sin recibir aplausos.
No dejes que el ruido de las opiniones de los demás, te impida oír tu voz.
No te ates a nada, ni dependas de nada, porque nada en la vida es tuyo. Disfrútalo mientras puedas, para que no sufras cuando no lo tengas o se tenga que ir.
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